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domingo, 15 de enero de 2017

Hola, 2017

1 comentarios
 
Quince días han pasado ya desde que diéramos la bienvenida al 2017. En estas dos semanas, claro está, han sucedido muchas cosas. Si estáis al corriente de las noticias, que seguro lo estáis más que yo, sabréis de la actualidad política, económica, de los inmigrantes, de las guerras, de los deportes y del frío, las olas de frío polar y siberiano que se ve que nos están abrazando.

Todo sigue su curso, pues. Los refugiados se mueren ayudados por las pésimas condiciones en las que se ven obligados a vivir, los hospitales están colapsados de enfermos y los coches se siguen averiando, como siempre. Aunque parezca mentira, y algunos no lo quieran ver, no se salvan ni los Mercedes.

Mi maestro ya se ha jubilado. Afortunado él, trabajo ahora entre torno, equilibradora, soldadura y demás con lo que he podido aprender en estos seis meses que he pasado con el bueno del castellanoleonés. Ahora, las dudas las he de dirigir forzosamente a mi padre.

El pequeño de la familia, como mínimo hasta abril, se ha vuelto a Francia y posiblemente no lo veamos ya hasta mayo, cuando acabe el curso. Dice que está estudiando, pero si hiciéramos caso de su Facebook no le podríamos creer.

En otro orden de cosas, desde la Generalitat de Catalunya siguen obsesionados con el Barcelona. Con relacionarlo todo con los colores azul y grana. Todo lo bueno, claro. Lo malo no. No acabo de entender el motivo, pero parece que ese club sea un ente superior a todo cuanto lo rodea. Un organismo que supure excelencia. Da la sensación de que esté por encima del bien y del mal y de que cualquier otro aspecto de la vida quede por detrás de aquello que lleva la marca Barça. Yo qué sé, da ya mucha pereza todo esto.

Eso sí, da gusto trabajar, aunque no te paguen, cuando ves el resultado de un libro publicado. Y es que ayer presentamos en el mismo Auditorio del RCDE Stadium el libro conmemorativo del III Concurso Literario "El teu estiu en blanc-i-blau" de la FCPE. Un volumen que recoger, por tercera vez, todos los relatos que participaron en el certamen.

Aunque no me considero un inculto, no creo que sea el que más sabe de fútbol. Ni me interesa ser el más sabio, para eso ya hay gente. Y es que, como muchas veces he discutido con compañeros pericos, a mi me gusta todo lo que rodea el fútbol más que el fútbol en si. El fútbol es la excusa perfecta para conocer gente, viajar, escribir, leer, debatir, reunirse alrededor de una mesa y sentirse vivo socialmente. Por eso disfruto haciendo radio, yendo en el bus de la peña, editando revistas, elaborando libros, organizando actos y ofreciendo mis manos para aquello que sea menester por el bien del RCD Espanyol.

One Response so far.

  1. Buen año.
    Yo prefiero no hablar de fútbol.
    Encuentro que estoy rodeado de una masa homogenea y nada pasteurizada, y no sólo pierdo relaciones, sino que gano en enemigos.
    Que cada uno se equivoque sólo.
    Un abrazo y cuidate mucho.
    Ya me dirás como vas en el trabajo y tus espectativas.
    Saludoa a tu señora. y a tus padres.