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domingo, 31 de julio de 2016

Iulius

3 comentarios
 
Llegamos al final del séptimo mes. Ayer nos comíamos las uvas y hoy ya decimos adiós a iulius. Y le hacemos la despedida desde otra morada, en este caso, desde casa de mis padres.

Mis progenitores han decidido irse unos días de vacaciones a Berlín, que no digo yo que no se lo merezcan, y nos ha tocado a Marta y a mí mudarnos a su casa, aunque sea temporalmente, para cuidar a la abuela. Tras varios días, mañana ya vuelven de su viaje, así que ya nos quedan menos de 24 horas para volver de nuevo a nuestra vivienda habitual.

La cuestión es que también mañana empieza el mes en el que ya dedicaré el 100% de mis esfuerzos (es un decir, claro) a mi nuevo trabajo. Hasta el viernes estuve compaginando el taller con clases a empresas y a adultos en una academia, pero a partir de mañana me centraré básicamente en el torno, en la equilibradora, en la planeadora, en la soldadora y en las demás máquinas o trabajos que me tocarán usar y hacer, que tampoco es que sean pocos. Es un trabajo que me está gustando, y que aunque sea más sucio que el de apuntar en una pizarra y corregir exámenes, es también muy realizador. Como mínimo ahora mismo me lo parece.

He dicho adiós a la docencia, nunca puedes saber si es un adiós definitivo o algún día se dará el caso de que vuelva a impartir clases, pero como mínimo en un corto plazo de tiempo parece que abandonaré las aulas. No os creáis que no me sabe mal. Mi idea desde hace muchos años era ser profesor, y lo conseguí. Estudié lo mío, me licencié, aprobé un máster y así pude desempeñar durante casi cinco años labores de profesor en un instituto de Secundaria y Bachillerato. Pero entiendo que la vida es cambiante, que jamás puedes saber qué te deparará el mañana, y que uno ha de ser amoldable y adaptarse a los tiempos que corren y que, aunque no sea muy de mi agrado, tan rápido cambian. Es aquello de adaptarse o morir.

A mí me ha tocado adaptarme y reciclarme, y lo hago con la conciencia bien tranquila de haber dado lo mejor de mí haciendo de profesor, y haber hecho cuanto ha estado en mi mano para ganarme la vida como tal. Y ahora, con ganas de aprender un oficio y llegar a ser un buen profesional en el ámbito metalúrgico, empiezo con ilusión la que, espero, sea la oportunidad de conseguir la que es, para mí, una estabilidad necesaria.

3 Responses so far.

  1. De momento cuentas con un punto a tu favor, el no querer encajonarte.
    No es fácil cambiar de trabajo, máxime cuando lo que vas a hacer gira en la antítesis de lo que has hecho. Pasarás a intercabiar la tiza por la grasa, pero verás que el trabajo de torno, fresa, planadora, punteadora y rectificadora es un trabajo creativo, en donde tienes que estar a la milésima (nunca mejor dicho) de centrado.
    Te gustará.
    No has sido el único, a mí, la fresa me dio de comer; fue una Cincinatti, y después una Henkel, e iba con el libro de Casillas a todas partes. Y también había acabado una carrera.
    Ya ves que no eres el único..ya ves.
    Un abrazo y tenme a corriente, aunque sea por vía was-was.
    Un placer el leerte
    Salut ¡¡¡

  2. Jaime says:

    Podría decir que solo ante el peligro, pero no es así solo no estas.
    Dos cosa hacen falta para mi entender y son querer aprender y tener buenos maestros ,una sin ella no va a ningún lado, y eso a ti no te falta.
    PD: Que recuerdos, los cumbre ,los siches,abate ,microtor,cazeneuve y sobre todo Cincinatti. y el casillas dichoso casillas.
    Salut¡¡¡

  3. Paco says:

    Hola Dani, soy el Paco , escola pia.

    Me han comentado que has decidido cambiar de sector. La verdad, creo que eres una persona muy valida para el mundo de la docencia y es una pena que este mundo se pierda tu contribución, en todo caso, te deseo lo mejor y espero poder coincidir contigo en otra ocasión.

    Hasta entonces, un saludo.