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domingo, 12 de marzo de 2017

Entre (obligaciones y ocio)

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Escribo esta entrada desde el ordenador portátil, tumbado en la cama, en donde llevo toda la tarde. Pensaréis que qué vago soy, pero creo que tengo alguna excusa, aunque sea media.

Miquel, con el que estoy pendiente de verme y cuyo libro quiero tener en breve (espero que el mismo próximo fin de semana), me dejó un comentario muy interesante en mi última entrada. Yo no la escribí con esa intención, pero sí que me puse en su piel y pienso que se puede deducir que todo aquello sean obligaciones. Estuve tentado de contestar al día siguiente. Luego lo dejé para la semana posterior, y al final hoy es el día. De hecho, escribí contestaciones, las borré, escribí otras, no me parecían decentes.

Bien. Pues resulta que, de toda esa lista de tareas, hay muy pocas obligaciones. De hecho, quizá sólo una; trabajar, para poder comer. Todas las demás, de un modo u otro, son relativas, son aficiones, intereses, gustos u ocio. Pero no es menos cierto que para un servidor (y a esto le he dado muchas vueltas), pocas cosas se quedan solamente en relativas, aficiones, gustos u ocio. Todo lo llevo un grado más allá. Sí, todo lo acabo llevando a una obligación personal.

Por un lado pienso que es algo bueno. Si no me obligara a leer (mucho), a escribir (antes mucho más que ahora), a traducir y corregir (ahora estoy liado con un libro que se publicará en mayo), a coleccionar (¡cómo me gusta esto!), a hacer radio (una meta que tenía), a gestionar la peña (sino prácticamente estaría muerta) y temas de la FCPE (podéis participar ya en el IV Concurso Literario. Tenéis hasta Sant Jordi) creo que mi vida estaría demasiado vacía. Necesito marcarme retos, metas personales.

Por otro lado, también veo el aspecto negativo del asunto. Obligarme tanto acaba cargando y quemando. Por cantidad, por otros o por uno mismo, pero acabas viendo que, poco a poco, has de ir dejando cosas. ¿Lo malo? Que cuando dejo algo porque creo que ha acabado mi etapa, al cabo de poco aparece algún otro tema interesante y, como un problema gravísimo que tengo es que no sé decir que no, pues ahí andamos. En esos trances. Entre un fregado y otro.

Hoy he cumplido otro reto, otra meta personal. Ya había plantado un árbol, escrito un libro, casado, tengo una formación, tengo un trabajo estable... Pero quedaba algo (bueno, quedan aún muchas cosas en la lista, claro): correr una Maratón. Hoy me he enfundado la elástica blanquiazul del grupo de atletismo de la FCPE y he corrido mi primera Maratón, la de Barcelona. Con un tiempo y resultado satisfactorio, puedo decir: reto superado. ¿Entendéis ahora por qué llevo toda la tarde tumbado en la cama, verdad? Mañana veréis lo divertido que será trabajar.

Ahora, hasta la próxima meta.
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domingo, 12 de febrero de 2017

Entre

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Entre casa y trabajo.
Entre sábanas y taller.
Entre cromos y tornos.
Entre calendarios y roscas.
Entre colecciones y rectificados.
Entre padres y suegros.
Entre cuñada y futuro sobrino.
Entre Pericos de Montmeló y FCPE.
Entre radio y fútbol.
Entre victoria y derrota.
Entre Media Maratón y Maratón.
Entre Mónica Carrillo y Elvira Lindo.
Entre series y películas.
Entre traducciones y correcciones.
Entre libros y revistas.
Entre fotos y redes.
Entre 24 horas y un día.


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domingo, 15 de enero de 2017

Hola, 2017

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Quince días han pasado ya desde que diéramos la bienvenida al 2017. En estas dos semanas, claro está, han sucedido muchas cosas. Si estáis al corriente de las noticias, que seguro lo estáis más que yo, sabréis de la actualidad política, económica, de los inmigrantes, de las guerras, de los deportes y del frío, las olas de frío polar y siberiano que se ve que nos están abrazando.

Todo sigue su curso, pues. Los refugiados se mueren ayudados por las pésimas condiciones en las que se ven obligados a vivir, los hospitales están colapsados de enfermos y los coches se siguen averiando, como siempre. Aunque parezca mentira, y algunos no lo quieran ver, no se salvan ni los Mercedes.

Mi maestro ya se ha jubilado. Afortunado él, trabajo ahora entre torno, equilibradora, soldadura y demás con lo que he podido aprender en estos seis meses que he pasado con el bueno del castellanoleonés. Ahora, las dudas las he de dirigir forzosamente a mi padre.

El pequeño de la familia, como mínimo hasta abril, se ha vuelto a Francia y posiblemente no lo veamos ya hasta mayo, cuando acabe el curso. Dice que está estudiando, pero si hiciéramos caso de su Facebook no le podríamos creer.

En otro orden de cosas, desde la Generalitat de Catalunya siguen obsesionados con el Barcelona. Con relacionarlo todo con los colores azul y grana. Todo lo bueno, claro. Lo malo no. No acabo de entender el motivo, pero parece que ese club sea un ente superior a todo cuanto lo rodea. Un organismo que supure excelencia. Da la sensación de que esté por encima del bien y del mal y de que cualquier otro aspecto de la vida quede por detrás de aquello que lleva la marca Barça. Yo qué sé, da ya mucha pereza todo esto.

Eso sí, da gusto trabajar, aunque no te paguen, cuando ves el resultado de un libro publicado. Y es que ayer presentamos en el mismo Auditorio del RCDE Stadium el libro conmemorativo del III Concurso Literario "El teu estiu en blanc-i-blau" de la FCPE. Un volumen que recoger, por tercera vez, todos los relatos que participaron en el certamen.

Aunque no me considero un inculto, no creo que sea el que más sabe de fútbol. Ni me interesa ser el más sabio, para eso ya hay gente. Y es que, como muchas veces he discutido con compañeros pericos, a mi me gusta todo lo que rodea el fútbol más que el fútbol en si. El fútbol es la excusa perfecta para conocer gente, viajar, escribir, leer, debatir, reunirse alrededor de una mesa y sentirse vivo socialmente. Por eso disfruto haciendo radio, yendo en el bus de la peña, editando revistas, elaborando libros, organizando actos y ofreciendo mis manos para aquello que sea menester por el bien del RCD Espanyol.
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sábado, 31 de diciembre de 2016

November et December

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Llega el último día del último mes del año. 31 de december de 2016, en el caso que nos ocupa. Normalmente, cuando llegan estas fechas, uno se para a pensar en qué ha hecho durante los últimos doce meses. En si ha sido un año productivo, en sus aciertos y sus errores, y se propone metas para el nuevo año que está a punto de llegar.

Bien. Yo, en primer lugar, quiero decir que cada vez me cuesta más pasarme por aquí y ponerme a teclear. Pero vamos, no es algo que os vaya a sorprender, de eso estoy seguro. No es por falta de ganas, ni por falta de ideas, ni por dejadez, ni tan solo por falta de tiempo (aunque a veces este último factor sí que se puede dar). Simplemente, y sólo lo creo, es por dudar. Dudo. Dudo mucho. Leo artículos que escribí hace 2, 3 o 5 años y me sorprendo a mí mismo de lo tajante que parecía, de las ideas tan firmes que mostraba. Ahora, he llegado a tal punto que me puede la sensación de poder no tener la razón. 

Leo el periódico, no a diario, pero más o menos a menudo. Y entre noticias que creo que son falsas y otras en las que ves a años luz que contienen información sesgada... no me atrevo a creerme nada. Como como en casa de mis padres, al mediodía nos acompaña el telediario. Noticias de política que cansan hasta al más forofo y de deportes que, lógicamente, están condicionadas. En mi casa no se enciende el televisor; debemos ya haber olvidado dónde tiene el botón del on. En el coche llevo un CD de música, así no me he de tragar a cuatro vividores que recorren platós y estudios haciendo ver que son expertos en cualquier materia.

Por eso dudo. Dudo de que cualquier dato o información que me llegue sea veraz. No puede ser que eminencias me digan que la escisión de Cataluña sería la ruina para la región/comunidad/país... y otras eminencias, igualmente eruditas, me cuenten el cuento el revés. No tiene sentido si no pienso que hay intereses personales detrás. No tengo formación política, ni económica, y no puedo formarme una opinión con base sólida, al menos eso creo yo. Y no me creo a nadie.

Y así estoy. Quizá (¿veis? ya dudo) todo sean etapas. Tiempos en que lo ves todo más claro y otros en que la nebulosa te tapa los sentidos. No lo sé, pero lo que sí sé es que ha pasado november, december está a punto de agotarse y empalmaremos con un 2017 que, a priori, espero que sea mejor que el 2016.

En 2016 he disfrutado también de muy buenos momentos. Mi hermano y mi cuñada se compraron su casa y están esperando a un Marc que llegará si todo va bien en abril. Mi otro hermano está pasando el curso de Erasmus en Francia. He hecho dos desplazamientos para ver fútbol, he disputado diez carreras vistiendo de blanquiazul... Y, aunque la primera mitad del año fue dura, o muy dura, laboralmente hablando, durante la segunda mitad la situación se ha arreglado mucho y he conseguido, cambiando de profesión, la estabilidad de buscaba. He leído 20 libros, he visto 27 películas, he seguido 29 series, he leído 2 cómics, he ido 2 veces al teatro... Y, junto a con compañero perico, hemos fundado Vallès en blanc-i-blau, un programa radiofónico semanal con el que saciamos nuestra sed de información social perica.

No quiero seguir haciendo e incumpliendo promesas a través del blog. Ya he hecho más de una y, por lo que habéis visto, por mil razones, no siempre he cumplido. Así que de cara al 2017 no os diré que pasaré por aquí cada día, ni cada semana, ni cada mes. Pasaré por aquí tan a menudo como tenga algo que contaros. En privado uno siempre escribe, pero en público hay que vigilar más.

Eso sí, algo que me quiero proponer para el nuevo año es capturar mi realidad de forma diaria. No me gusta Facebook, ya sabéis que soy más de Twitter. Así que espero que a diario pueda subir simplemente una foto, con su pertinente comentario, que pueda suscitar pensamientos. Si no tenéis cuenta en esta red social, podréis ver igualmente todo lo que cuelgue aquí mismo, en la columna derecha del portal.

Sin más, me despido de vosotros y del 2016. Que tengáis una muy feliz entrada al nuevo año 2017.

PD: A veces, la tecnología y yo no nos llevamos bien. Tengo teléfono porque es una herramienta a veces muy útil, y porque hoy sin él parece que estás incomunicado, pero en noviembre pasé casi tres semanas sin móvil y estuve la mar de tranquilo; de verdad de la buena. Os digo esto porque pensaba que había programado esta entrada para que se colgara el sábado 31 de diciembre de 2016 a las 22:00h, pero resulta que no lo hice bien. La cuelgo hoy, 1 de enero de 2017, a las 18:28h, aunque con fecha de ayer. Más que nada para evitar confusiones, ya me entendéis.
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lunes, 31 de octubre de 2016

September et October

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Llega final de mes y, como siempre, toca ponerse a escribir una nueva entrada en este portal. Bueno, como siempre, siempre, no; ya lo habréis notado. En september no hubo texto, y no es que tenga una excusa demasiado buena, pero vamos, os lo voy a contar.

Resulta que llega el noveno mes del año y, como el que no quiere la cosa, sin comerlo ni beberlo, suceden una serie de catastróficas desdichas. Miércoles: recibo un correo de Marta en el que me avisa de que su teléfono móvil ha muerto y que no pruebe de comunicarme con ella ni llamándole ni vía whatsapp. El móvil no ha durado ni tres años; yo maldigo la obsolescencia programada. Sábado siguiente, de buena mañana: mi coche no arranca. La batería era aún de origen, y yo ya estaba avisado de que cualquier día podía pasar, pero siempre vas alargando el cambio. Mismo sábado, ahora por la tarde: el coche de Marta no arranca. En su caso era problema del clausor, que estaba dañado e impedía que el coche se encendiera. Dos días más tarde, el lunes: recibo un whatsapp de Marta (con su móvil nuevo) en el que me dice que cuando vuelva a casa después del trabajo me mire la caldera, que se ha tenido que duchar con agua congelada porque no había caliente. Llego a casa, me miro la caldera, no puedo hacerle nada, llamo al técnico y él es el encargado de certificar la muerte del aparato. ¿Tan malos habíamos sido como para acumular esos días tan nefastos?

Al final todo se pudo ir arreglando pocos días después, ya se sabe, como se dice en catalán pagant Sant Pere canta. Los coches en menos de una semana estuvieron listos, el móvil apenas en unos días, y sobre la caldera tuvimos que echar mano de las duchas de nuestros respectivos padres durante seis días mientras instalaban la nueva y demás. Pero bueno, ahí estuvieron esos entretenidos y maravillosos días en los que, por suerte, no hizo frío.

Pues todo esto sucedió entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre, y con tanto jaleo, se me olvidó por completo actualizar el portal. Por completo. Unos días más tarde, ya entrado el mes de octubre, me di cuenta de mi despiste, pero decidí dejarlo todo para hoy, y así contarlo todo de una sola vez.

Septiembre también tuvo cosillas muy buenas. La primera, y la más importante, es que Marta y yo, si todo va bien, en unos meses ampliaremos la familia. Un niño nos espera para el mes de abril, y es que estamos muy ilusionados con ser... ¡tíos! La familia se amplia, pero con un sobrino, no con un hijo, ¡malpensados! La misma cara que habéis puesto se le quedó a mi suegra cuando le gastamos esta broma. ¡Boquiabierta! Mi hermano Xavi y su mujer Jordina esperan al primer Marc de la familia. Pues no sabéis la baba que ya se les está cayendo a los futuros abuelos... Eso sí, os puedo confirmar que el futuro bebé ya tiene todo un arsenal de productos RCDE: el chupete, los patucos, el babero, el sonajero...

Septiembre fue también el inicio de una muy bonita iniciativa: el grupo de atletismo de la Federació Catalana de Penyes del RCD Espanyol. La FCPE cumple en 2016 veinticinco años de vida y, entre sus muchos actos conmemorativos, uno de ellos ha sido la gestión de un grupo de atletas que corren carreras populares con la camiseta blanquiazul a rayas horizontales, tal como la llevaban los corredores de la antigua sección de atletismo del RCD Espanyol. Hasta la fecha hemos corrido La Mercè y la de Bombers, con muy buena nota y gran repercusión. Yo estoy lejos de mi mejor forma física, pero estoy realmente muy contento de llevar a cabo esta iniciativa.

October siguió con la misma tónica, que no schweppes. En el trabajo, por un motivo y por otro, cada vez estoy tocando más palos. Es tal el cambio sufrido si comparo mi situación actual a la de hace seis meses... pero no me arrepiento de nada. Me siento cómodo y poco a poco voy cogiendo seguridad en los trabajos que realizo.

Por otro lado, el pequeño de la familia sigue en Francia. De hecho, hace dos días que volvió al país vecino después de pasar una semana en casa. Aprovechó unos días de vacaciones francesas para venir a visitar a la familia. Ahora ya hasta Navidad se las tendrá que seguir apañando él solito entre fganzezez.

Pues, dicho esto, y siendo supercampeones de Catalunya pese a quien le pese, ahora ya nos volvemos a leer el 30 de noviembre, cuando ya hayamos pasado la XVII Gala de Penyes, hayamos recogido un pellizco del cupón de la ONCE de la FCPE de este jueves día 3, Jaume haya cumplido los 20 y nos queden cuatro telediarios como junta de la FCPE y un mes para decir adiós al 2016. Cómo pasa el tiempo...

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